Se trata de un embutido con un estilo ciertamente más tosco que el resto de la familia. . De otro tiempo.  Pero es un auténtico manjar: exquisito, peculiar, raro de encontrar. Ese tipo de productos tradicionales que nos recuerda que nuestro presente, nuestra forma de hacer las cosas se remonta más allá de lo que recordamos. 

Es un embutido peculiar , cercano al chorizo. El morcón toma el nombre de dos partes: una, del tipo de tripa que se usa, también llama “el ciego”; y dos -de lomo- del tipo de carnes que eleva su categoría frente al pariente cercano, el chorizo cular. Se adoba con pimentón y sal. Y se usan carnes seleccionadas de la presa, el lomo y carnes magras de mayor calidad.

Es una pieza muy longeva, de forma cilíndrica (como una “bola”, como lo llaman en algunas latitudes) e irregular debido a su atado a mano de manera circular, genera un corte muy elegante, amplio y oscuro en el que se ven claramente los distintos tipos de carnes utilizadas para su elaboración. De sabor profundo e intenso, gana en persistencia y elegancia con la maduración. Tarda en curarse casi seis meses y es una joya gastronómica que resiste a su extinción.

Publicado: 28 de Abril de 2016